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Una Carta Abierta al Presidente Chávez y al País

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Retomando el espíritu del 13 de abril, reivindicando nuestras raíces que dieron a luz una insurrección popular el 27 de febrero y -en definitiva- rescatando la fuerza del poder constituyente, proponemos un conjunto de líneas para el debate y la acción con el objetivo de profundizar verdadera y definitivamente la urgente rectificación dentro de nuestro proceso revolucionario.

Lo que aquí se exponen son líneas gruesas para un debate más profundo pero que consideramos necesario iniciar desde ya. Por ello, invitamos a todos los colectivos a sumarse a este debate, para profundizarlo y ampliarlo a partir de los temas y propuestas que aquí presentamos. Uno de los objetivos es que se promuevan asambleas abiertas donde la rectificación en 1) lo político y 2) la gestión de gobierno sean debatidas como una agenda única. Exhortamos igualmente a que se desarrollen propuestas de carácter estratégicas que puedan fortalecer el poder popular. Los resultados del debate serán sintetizados como Carta Abierta en la próxima edición de PROCESO, al igual que en los demás Medios Alternativos y Comunitarios que deseen sumarse.

Agradecemos enviar los resultados de los debates y adhesiones a periodicoproceso@gmail.com o enviar mensaje de texto al 0426         con tu nombre y Nº de cédula de identidad.

Resultados de la Enmienda

Sin dudas celebramos con fervor la victoria electoral del SÍ a la enmienda constitucional. Una vez más  ratificamos como pueblo, nuestro poder, para tomar decisiones que aportan a la consolidación del proceso  Bolivariano y Revolucionario que un día decidimos transitar, para construir un futuro en paz. La consulta popular, prevista en nuestra Constitución, demostró nuevamente la madurez de nuestras sociedades. En un período de cinco meses Ecuador, Bolivia y Venezuela han sido ejemplo para el mundo entero.

Los que hoy nos encontramos para compartir estas primeras líneas hemos participado desde distintos frentes de batallas. Al igual que el resto de los/las revolucionarios/as nos pusimos las más altas metas electorales, por ello tomamos como referencia los resultados presidenciales 2006 y vemos con extrema preocupación la disminución de nuestra opción. Peor aún, debe alarmarnos el crecimiento electoral de la derecha. Hoy la partida se encuentra 6 a 5. Luego de la derrota del 2007, apostamos ineludiblemente a la reflexión y la rectificación para el reimpulso. Hoy afirmamos que ese proceso ha sido totalmente insuficiente y corremos el riesgo de perder ganando, es decir, de perder las elecciones de 2012 o –peor aún- perder la posibilidad de construir el socialismo en la tierra de Bolívar, con posibles repercusiones en Nuestraamérica.

Sin duda, nuevamente se hizo evidente la heterogeneidad territorial en los resultados electorales. Mientras la Venezuela campesina, de pescadores/as, la Venezuela india, de los llanos y carreteras de tierra logró en términos generales mantener la distancia entre las opciones del SI y el NO, dichas diferencias se acortaron dramáticamente en municipios y parroquias urbanas cuya densidad electoral ha definido el rumbo en muchas oportunidades. Resultaría fácil y cómodo adosarle la responsabilidad sólo a la manipulación mediática, pero la INEFICIENCIA, LA CORRUPCIÓN, EL CLIENTELISMO Y EL IRRESPETO A LOS VALORES SOCIALISTAS de gran parte de los Alcaldes y Gobernadores y otros/as dirigentes del poder público llevados de su mano tiene un altísimo peso que no sólo está pagando su liderazgo, sino también las organizaciones del poder popular.

Queremos rescatar que fue acertada la decisión de articular con los movimientos sociales dentro de una misma batalla, pero demandamos Sr. Presidente que esa alianza vaya más allá de ganar elecciones y que se exprese en una voluntad efectiva de pleno respeto a los movimientos sociales y fortalecimiento de su poder y autonomía. Ojalá que el PSUV (partido del cual muchos/as de nosotros/as somos militantes) sea lo suficientemente humilde para entender que en el S.XXI el Partido solo no ganará elecciones, y sobre todo, que la construcción del socialismo democrático requiere, además de acumular victorias electorales, de un verdadero compromiso revolucionario con la participación y la solidaridad militante en todos los frentes, sin ventajismos ni cooptaciones.

O Rectificamos o Erramos:

Lo anterior nos pone en un horizonte del debate que mira hacia lo estrictamente político. Reivindicamos toda la fuerza constituyente que se expresa en las múltiples organizaciones y que se revitaliza –fundamentalmente- desde las instancias comunales de poder: Consejos Comunales, Comités de Salud, de Agua, de Tierra, de Cultura, Asambleas Populares, Batallones. Creemos que es desde allí desde donde podemos reimpulsar la fuerza que necesitamos para rectificar verdaderamente. Pero igualmente nos preocupa la poca o nula voluntad de facilitar todas las condiciones para aumentar la calidad de la formación ideológica y de conciencia socialista. No podemos seguir esperando que esas condiciones sean facilitadas por el Estado. El Estado que tenemos sigue siendo burgués y se resiste a morir, mientras que muchos de los altos funcionarios que levantan la bandera del proyecto socialista reproducen de manera sistemática sus mismas prácticas, actuando de manera contraria a la consolidación de las instancias del poder popular.

Parece ser solo Usted el que hace intentos por motorizar una transformación institucional,  esfuerzos que a menudo se estrellan con la realidad de la burocracia, la corrupción y la desviación de las políticas diseñadas al más alto nivel; mientras que, por su parte, los otros poderes parecen mantenerse en una cápsula más allá del bien y del mal. Es el momento de retomar toda la fuerza popular para acelerar las contradicciones que, bajo su liderazgo y los liderazgos colectivos, tomarán la dirección irreversible hacia el socialismo.

Para esto es INDISPENSABLE RECONSTITUIR EL PSUV. Las elecciones por las beses de la Dirección Nacional arrojaron una constitución distinta a la que Ud. finalmente configuró. Presidente, urge que se retomen esos resultados. Convoque a asamblea de batallones para recomponer a las direcciones regionales. Es inaceptable la escasísima formación político-ideológica de quienes pretenden ser dirigentes en muchas de las regiones. Este Partido no puede reducirse sólo a una maquinaria electoral, debe ser herramienta vigorosa para el debate, la reflexión y la transformación. Además de esta exigencia que nos obliga a todos/as a aportar a los liderazgos colectivos, es perentorio que los batallones mantengan articulación orgánica y sostenida con los movimientos sociales. No como una línea impuesta desde la Dirección Nacional, sino asumida desde la lógica de las bases, desde las comunidades territorial o socialmente definidas. Ya es hora que se sincere cuál es la militancia del Partido, necesitamos más calidad revolucionaria a pesar de que sacrifiquemos cantidad. Es urgente que se retomen los estatutos y se incorporen lo que deba incorporarse para impulsar la transformación del país.

Igualmente pensamos que es INDISPENSABLE invertir más en la formación ideológica y de nuevos valores. Los miembros de los Consejos Comunales y organizaciones revolucionarias deben ser cuadros políticos-ideológicos. El CLIENTELISMO AMENAZA toda posibilidad de emancipación de nuestro pueblo, no sólo el imperialismo. Y este flagelo que creíamos solo de origen adeco-copeyano ha mutado y se ha convertido en un virus que –incluso- se ha metido en las venas de muchas organizaciones paridas por esta Revolución. Urge que rectifiquemos en ese sentido. El pueblo no disfrutó de la bonanza petrolera en tiempos adecos, hoy disfruta de una distribución más equitativa de la riqueza, pero a veces se traduce en despilfarro, soborno a la conciencia. Esto es una amenaza política, tal vez una bomba de tiempo.

La GUERRA A LA CORRUPCIÓN es un objetivo político. Mucha de nuestra gente está desmoralizada por la IMPUNIDAD y eso desmoviliza. Queremos que Ud. como líder se ponga a la cabeza de esta guerra, luego mire hacia atrás y hacia los lados, verá a millones que lo acompañaremos. Sabemos de la incapacidad de los Tribunales para actuar con rapidez sin ser alcanzados por el flagelo. Igualmente, vemos con preocupación la lentitud de las Contralorías. ASEGUREMOS LA RESPONSABILIDAD POLITICA DE LOS CORRUPTOS/AS y los que corrompen. ASUMAMOS -COMO SEÑALABA EL CHE- LA FUERZA DEL EJEMPLO, GARANTIZANDO QUE SON EXPULSADOS DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, QUE NO ENCUENTRAN COBIJO NI GUARIDA EN NINGUNA INSTITUCION Y QUE SON REPUDIADOS PUBLICAMENTE POR EL PUEBLO; desde aquellos/llas que hacen gala de forma grosera de los cargos que transitoriamente ocupan, pasando por los que otorgan permisologías a construcciones que atentan contra un modelo socialista, hasta los que roban recursos y fondos del pueblo. Hagamos un balance sincero, tomando en cuenta los estados y municipios donde nos vimos reducidos el pasado 23N.

La Gestión de Gobierno:

LAS MISIONES son el sustrato de una gestión de gobierno socialista y hoy ESTÁN CORRIENDO PELIGRO, por desgaste. Observamos con preocupación cómo la Red Primaria de Barrio Adentro ha entrado en crisis, encontrándose módulos vacíos o siendo ocupados con otros propósitos. Nos preguntamos si hay Alcaldes/as o Gobernadores/as que hayan asumido esto como prioridad en salud, en lugar de gastar en jugosos contratos en pólizas privadas que atentan contra el derecho al acceso universal a la salud. Pero también el desgaste de las misiones se observa en la falta de debate dentro de los espacios naturales de estas. En muchos de los ambientes de las misiones educativas se castiga la posibilidad de debatir sobre aspectos políticos e ideológicos. Esto se traduce en la escasa movilización, más allá del funcionariado. Una de las grandes virtudes de las Misiones (principalmente la primera de ellas, Barrio Adentro) fue que se convirtieron en organizaciones paraestatales que vinculó de forma real y efectiva al gobierno con el pueblo.

Debemos evaluar las Misiones, monitorear su desempeño, adoptar los correctivos necesarios y profundizar su objetivo transversal de estímulo a la organización y el poder popular junto a la satisfacción de necesidades y derechos. Hoy, más que antes, reducir los costos que la ineficiencia y la corrupción generan a las Misiones, se hace imprescindible.

Toda gestión de gobierno debe traducir una visión de país y un modelo político-ideológico. No puede haber un/a Alcade/sa o Gobernador/ra más que irrespete el poder popular, secuestrándolo, sobornándolo y utilizándolo. ES URGENTE QUE LOS GOBIERNOS REGIONALES Y LOCALES CONSTRUYAN UNA VISIÓN DE DESARROLLO SOCIALISTA CON EL PODER POPULAR y que este, a su vez, construya su visión de desarrollo socialista a nivel comunal. Repetimos, no puede hacerse negando los valores socialistas. No puede hacerse si se mantienen prácticas que corrompen y perpetúan el clientelismo. El entramado de relaciones de poder, en localidades y regiones geopolíticamente estratégicas y que ha sido consolidado en esta  década, pone en  evidencia la influencia que aún ejercen los intereses movidos a favor de megaproyectos de explotación de recursos, favoreciendo más a un modelo de desarrollo depredador, sin importar las consecuencias en términos de contaminación, miseria y destrucción cultural.

INSEGURIDAD Y VIOLENCIA debe ser, como Ud. lo expresó, prioridad dentro de una gestión exitosa. Ojala nunca se caiga en la tentación de resolver el problema fuera de una visión política. Gobierno y organizaciones populares deben asumir cada uno desde sus roles, el combate contra la violencia que fragmenta en mil pedazos y amenaza la existencia de una sociedad en paz. Seguimos observando masacres y asesinatos que parecen muy ajenos al hampa. La inteligencia militar debe afinar sus recursos, mientras articula y se pone a la orden de las organizaciones comunales (que cada vez son más víctimas de estas fórmulas similares al sicariato). La violencia y la inseguridad también desmoviliza, ese es uno de sus objetivos. ¿A quién le conviene? Sabemos que nuevos y más complejos tipos de guerra se han venido probando en todo el planeta, la violencia presentada como inseguridad ciudadana es un arma eficiente para acabar con procesos revolucionarios. Apuntando hacia nuestros líderes se intenta cercenar la fuerza popular, apuntando hacia nuestro jóvenes en los barrios se va masacrando el futuro. Es URGENTE ARTICULAR los planes de seguridad con las organizaciones populares, no solo los cuerpos de seguridad del Estado, también las instancias garantes de derechos (Fiscalía, Defensoría del Pueblo).

La política de seguridad, debe articular la prevención con la represión democrática y ajustada al respeto a los derechos humanos. Muchas veces, el hastío de la sociedad termina legitimando la violencia policial. Pero queremos alertar que esta vía, efectista y antidemocrática, si bien puede ser coyunturalmente aplaudida, lejos de reducir aumentaría la violencia social. Debemos ofrecerles opciones de vida a los jóvenes en situaciones de riesgo, programas de empleo y educación formal y política, con acompañamiento permanente; experimentar distintas políticas de prevención en comunidades delimitadas y evaluar muy de cerca sus resultados en el control de la criminalidad, para ponerlos en práctica de manera más amplia. Debemos, igualmente, continuar la reforma policial iniciada en 2007, para garantizar un uso adecuado de la fuerza en el control de la delincuencia.

MAYOR COHERENCIA RESPECTO A RELACIÓN DEL ESTADO CON LOS TRABAJADORES. Observamos cómo en distintas instancias del gobierno se mantienen políticas flexibilizadoras de los derechos laborales al promover laxas relaciones contractuales durante extensos períodos, ofreciendo condiciones apenas mínimas de seguridad laboral. Es alarmante cómo en empresas del Estado se posterga permanentemente la actualización de las contrataciones colectivas. Es imperdonable que existan instancias gubernamentales donde se obstaculice el nacimiento de organizaciones de trabajadores.

Estamos pagando bastante caro la ausencia de una política coherente respecto a la EDUCACIÓN SUPERIOR. Es inaceptable que cientos de miles de millones de bolívares sean entregados a las Universidades para que estas multipliquen “manos blancas”, mientras muchos de los hijos/as de los/as obreros/as y campesinos/as sigan pagando institutos privados. Ya no se soporta más sostener un sistema de ingreso injusto. Es obligación política que su gobierno incorpore a los Consejos Comunales, de Trabajadores, etc. en las instancias de decisión para el ingreso a las Universidades.

Hoy seguimos preguntándonos CUÁL ES EL MODELO DE EDUCACIÓN SUPERIOR DEL GOBIERNO, si sostiene modelos disímiles como la UBV y la UNEFA. Los estudiantes de educación media seguramente tienen algo que decir sobre el tema.

Camarada y Compañero Presidente: con la misma fuerza que nos movilizamos con objetivos electorales, le proponemos que se sume a la fuerza constituyente y movilizadora para convocar a CABILDOS POPULARES y repensar propuestas concretas y con visión política que superen los escollos neurálgicos en la gestión de gobierno. Aquí hemos asomado aspectos tácticos para una agenda estratégica.

 

Colectivos

Periódico PROCESO

Cenadec (Centro de Apoyo para el Desarrollo de la Comunidad) Simón Rodríguez

Periódico EPAPARROQUIA

Comité por la Universidad Popular (CUPO-UCV)

Voces por la Unidad-UCV

 

 

 

Individualidades

Antonio González

Tatiana Arcos

 

Add comment Abril 29th, 2009

La crisis capitalista y la respuesta política de la izquierda

Walden Bello

Reproducimos a continuación el  texto de una conferencia dictada por  Walden Bello en la Conferencia sobre la Crisis Global organizada el pasado 21 de marzo en Berlín por el Partido de la Izquierda alemán, partido del que Bello es miembro honorario.
Semana tras semana, asistimos a la contracción de la economía global a un ritmo peor que el pronosticado por el más agorero de los economistas. Es claro: no nos hallamos en una recesión común y corriente, sino que estamos aproados a una depresión global que podría durar muchos años.

Lo que haré hoy aquí es, primero, discutir brevemente los orígenes y la dinámica de esta crisis; y segundo, explorar las posibilidades de una estrategia para la izquierda global capaz de responder a la presente crisis en el contexto de los desafíos procedentes tanto del centro capitalista tecnocrático como de la derecha capitalista populista..

La crisis fundamental es de sobreacumulación

La teoría económica ortodoxa dejó hace mucho de ser útil para comprender la crisis. La teoría económica no-ortodoxa, en cambio, puede ahora arrojar potentísimos vislumbres de las causas y de la dinámica de la actual crisis. Desde una perspectiva progresista, lo que estamos observando es la intensificación de una de las crisis centrales –o “contradicciones”— del capitalismo global: la crisis de sobreproducción, también conocida como crisis de sobreacumulación o de sobrecapacidad. Se trata de la tendencia del capitalismo a generar, en el contexto de una aguda competición intercapitalista, una tremenda capacidad productiva, la cual rebasa holgadamente la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades de ingreso que limitan el poder adquisitivo popular. Lo que trae consigo una erosión de la rentabilidad y conduce a una espiral económica bajista.

Para entender el presente colapso, tenemos que retrotraernos a la llamada Edad de Oro del capitalismo contemporáneo, el período entre 1945 y 1975. Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías centrales como en las economías subdesarrolladas: un crecimiento disparado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático luego de la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte también por los nuevos dispositivos y los nuevos instrumentos resultantes de un histórico compromiso de clase entre el capital y el trabajo que se institucionalizó bajo el nuevo Estado keynesiano.

Pero ese período de elevado crecimiento llegó a su fin a mediados de los 70, cuando las economías centrales fueron presa de la estanflación, es decir de la coexistencia de bajo crecimiento y elevada inflación, una amalgama supuestamente imposible para la teoría económica neoclásica.

La estanflación, sin embargo, no era sino el síntoma de una causa más profunda: la reconstrucción de Alemania y de Japón, y el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, vino a añadir un tremendo volumen de nueva capacidad productiva e incrementó la presión competitiva global, mientras que, en cambio, las desigualdades dentro de los países y entre países limitaban el crecimiento del poder adquisitivo y de la demanda, erosionando así la rentabilidad. Eso se agravó con los drásticos incrementos del precio del petróleo experimentados en los 70.

La expresión más dañina de la crisis de sobreproducción fue la recesión global de comienzos de los 80, que fue la más grave que se abatió sobre la economía internacional desde los tiempos de la Gran Depresión, es decir, antes de la crisis presente.

El capitalismo ensayó tres vías de escape para zafarse de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.


Primera vía de escape: la reestructuración neoliberal

La reestructuración neoliberal cobró la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del Ajuste Estructural en el Sur. Objetivo: revigorizar la acumulación de capital, y eso de dos maneras: 1) la remoción de las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y riqueza; y 2) la redistribución del ingreso de los pobres y de las clases medias hacia los ricos, en la idea de que eso daría incentivos a los ricos para invertir y relanzar el crecimiento económico.

El problema con esa fórmula era que con la redistribución del ingreso hacia los ricos lo que haces es yugular los ingresos de los pobres y de las clases medias, reduciendo así la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción. Lo cierto es que podría ser más rentable invertir en especulación. Además, y aun teniendo éxito, esa estrategia, a largo plazo, no haría sino agravar el problema básico, puesto que la inversión en producción habría de traer consigo volúmenes todavía mayores de capacidad productiva instalada.

Ello es que la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur en los 80 y 90, tuvo un paupérrimo registro en materia de crecimiento: el promedio del crecimiento global en los 90 fue del 1,1%, y de 1,4% en los 80. En cambio, cuando imperaban las políticas de intervención pública fue muy superior: en los 60 fue del 3,5% y en los 70, del 2,4%. La reestructuración neoliberal no podía superar el estancamiento.

Segunda vía de escape: la globalización

La segunda vía de escape que ensayó el capital global para contrarrestar el estancamiento fue la “acumulación extensiva” o globalización, es decir, la rápida integración de áreas semicapitalistas, no-capitalistas o precapitalistas en la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, que no sólo fue una gran dirigente política de la izquierda radical, sino también una gran economista, observó hace mucho tiempo en su gran clásico La acumulación de capital que ese fenómeno resultaba necesario para levantar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas.

¿Cómo? Pues ganando acceso a trabajo barato, ganando nuevos y prácticamente ilimitados mercados, ganando nuevas fuentes de productos agrícolas baratos y de materias primas baratas, y dando origen a nuevas áreas de inversión en infraestructura. La integración se consigue a través de la liberalización del comercio, removiendo obstáculos a la movilidad del capital global y aboliendo fronteras para la inversión extranjera.

China es, ni que decir tiene, el ejemplo más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía global a lo largo de los pasados 25 años.

A mediados de la primera década del siglo XXI, entre un 40 y un 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses procedían de sus operaciones y ventas en el extranjero, especialmente en China.

El problema con esta forma de escapar al estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque lo que hace es añadir capacidad productiva. Un imponente volumen de capacidad manufacturera es lo que ha venido a añadirse en China en los últimos 25 años, lo que ha tenido un efecto depresor sobre precios y beneficios. No es por casualidad que, desde 1997, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaran de crecer. De acuerdo con una estimación, la tasa de beneficios de las 500 primeras corporaciones de la lista de Fortune pasó de un 7,15% en 1960-69 a un 5,30% en 1980-90, luego a un 2,29% en 1990-99 y a un 1,32% en 2000-2002. A fines de los 90, con un exceso de capacidad industrial en prácticamente todas las industrias, el hiato entre capacidad productiva y ventas era ya el más grande desde los tiempos de la Gran Depresión. Vistas así las cosas, desde la perspectiva de la sobreproducción, la globalización no ha sido, contrariamente a lo sostenido por muchos de sus apologetas y por muchos de sus críticos, una etapa superior del capitalismo, sino un esfuerzo a la desesperada para salir del pantano de la sobreproducción. La globalización no tuvo elemento alguno de progreso.

Tercera vía de escape: la financiarización

Dados los limitados beneficios arrojados por la reestructuración neoliberal y la globalización en punto a contrarrestar el impacto depresivo de la sobreproducción, la tercera vía de escape –la financiarización— resultaba crucial para mantener y elevar la rentabilidad y las tasas de beneficio.

Con unas inversiones industriales y agrícolas que arrojaban magros beneficios por causa de la sobreproducción, andaban en circulación ingentes volúmenes de fondos excedentes, o se invertían y reinvertían en el sector financiero. Es decir: el sector financiero giraba sobre sí mismo.

Resultante de ello fue un incremento de la bifurcación entre una economía financiera hiperactiva y una economía real estancada. Como observara una ejecutivo financiero en las páginas del Financial Times, “en estos últimos años, hemos asistido a una creciente desconexión entre las economías real y financiera. La economía ha crecido  (…) pero de ninguna manera como la economía financiera, hasta que estalló”. Lo que no nos dijo este observador fue que la desconexión entre la economía real y la financiera no se dio por casualidad; que la economía financiera estalló precisamente porque terminó abriéndose camino el estancamiento generado por la sobreproducción de la economía real.

Un indicador de la archirrentabilidad del sector financiero es que mientras los beneficios del sector manufacturero llegaron a representar el 1% del PIB de los EEUU, los del sector financiero llegaron a representar el 2%. Otro es el hecho de que el 40% del total de los beneficios de las corporaciones estadounidenses financieras y no financieras llegó a quedar a disposición del sector financiero, aun cuando éste sólo representaba el 5% del PIB de los EEUU (y aun este último porcentaje está probablemente sobrestimado).

El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que monta tanto como exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficio, desde luego, pero no crea valor nuevo: sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo. Puesto, pues que el beneficio no se basa en valor creado, las operaciones de inversión terminar siendo harto volátiles, y los precios de las acciones, de las obligaciones y de otras formas de inversión pueden llegar a desviarse radicalmente de su valor real. (Por ejemplo: las acciones de empresas de innovación en Internet pueden llegar a alcanzar precios astronómicos, empujadas únicamente por estimaciones financieras que provocan alzas en espiral.)

Los beneficios, así pues, dependen de la oportunidad de empezar cobrando ventaja con unos precios al alza despegados del valor del producto, para luego vender antes de que la realidad fuerce una “corrección” que los retrotraerá drásticamente a los valores reales. La radical subida de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama formación de una burbuja.

Al depender la rentabilidad de golpes de fortuna especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, de una manía especulativa a otra.

Puesto que está activado por la manía especulativa, el capitalismo financieramente activado ha experimentado ya cerca de 100 crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80, siendo la crisis más grave, antes de la presente, la crisis financiera asiática de 1997.

La dinámica de la implosión subprime

No entraré en detalle en la dinámica de la actual crisis, originada en el colapso del mercado inmobiliario estadounidense, fenómeno conocido también como “implosión subprime”. Algunas dimensiones clave de esa implosión (como el estímulo que Alan Grrenspan proporcionó a la burbuja financiera al recortar en junio de 2003 los tipos de interés hasta un 1% —los más bajos en 45 años— y mantenerlos a ese nivel durante todo un año, a fin de contrarrestar los efectos recesivos del estallido de la burbuja tecnológica de comienzos de los 90) ya se mencionaron ayer. Permitidme tocar, ya sea someramente, dos o tres puntos más.

La crisis hipotecaria subprime no fue un caso de oferta que rebasa la demanda real. La “demanda” había sido, y por mucho, urdida por la manía especulativa de promotores y financieros que querían sacar grandes beneficios de su acceso a la moneda extranjera (el grueso de ella, de origen asiático y chino) que inundó los EEUU en la pasada década. Se vendieron agresivamente gigantescos paquetes hipotecarios a millones de personas que normalmente no habrían podido permitírselo ofreciendo tasas de interés “insultantemente” bajas, que luego habrían de reajustarse a fin de aumentar las cuotas de pago de los flamantes nuevos propietarios de vivienda.

¿Cómo llegaron a convertirse en un problema tan gigantesco unas hipotecas problemáticas? Es que esos activos estaban “securizados”, esto es, convertidos en unos productos o mercancías espectrales llamados “obligaciones de deuda colateralizada” (CDO, por sus siglas en inglés), las cuales permitían especular con la posibilidad de que los créditos hipotecarios no fueran devueltos. Esos activos fueron entonces empaquetados junto a otros activos y comerciados por los originadores de las hipotecas, que trabajaban con distintos tipos de intermediarios tan conscientes del riesgo, que se quitaban de encima el producto a toda velocidad ofreciéndolo a otros bancos e inversores institucionales. A su vez, esas instituciones traspasaron esos títulos a otros bancos e institutos financieros foráneos. 

La idea era vender al punto, hacerse con el dinero y lograr un buen y tranquilo beneficio, dejando el riesgo para los incautos que estaban al final de la cadena: para los centenares de miles de instituciones y de inversores individuales que compraban los títulos vinculados a hipotecas. A eso se le llamó “dispersión del riesgo”, y se veía como Buena cosa, porque aligeraba los balances contables de las instituciones financieras, permitiéndoles embarcarse en ulteriores actividades de préstamo. 

Cuando se elevaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, se terminó la partida. Hay cerca de cuatro millones de hipotecas subprime que entrarán probablemente en situación de impago en los próximos dos años, y cinco millones de impagos, en los próximos años, a causa de los tipos hipotecarios variables. Pero títulos cuyo valor total asciende a no menos de 2 billones de dólares han sido ya inyectados, cual si de letales virus se tratara, en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado. Y, como en una plaga, no sabemos quiénes ni cuántos están fatalmente infectados hasta que vayan emergiendo, porque el conjunto del sistema financiero ha llegado a ser superlativamente opaco a causa de la falta de regulación.  

Colapso de la economía real

Nos hallamos ahora en una coyuntura en la que, en vez de cumplir con su tarea primordial de prestar para facilitar la actividad productiva, los bancos se aferran a su tesorería, o compran entidades rivales a fin de robustecer la propia base financiera. No puede sorprender: con el sistema circulatorio del capitalismo global infectado, era sólo cuestión de tiempo hasta que la economía real se contagiara como lo ha hecho, y a una velocidad aterradora, en estas últimas semanas. Woolworth, todo un emblem de la venta al por menor, ha quebrado en Gran Bretaña, la industria automovilística en EEUU está en cuidados intensivos, los beneficios de BMW se han desplomado cerca de un 90%, y hasta la poderosa Toyota ha experimentado un declive sin precedentes en sus beneficios. Con una demanda en caída libre de los consumidores norteamericanos, China y el Este asiático han visto hacinarse sus productos en los muelles de descarga, lo que ha traído consigo una aguda contracción de sus economías y despidos masivos.

La globalización ha hecho que economías que ligaron sus destinos en la época de auge, caigan ahora también de consuno a una velocidad sin precedentes: y no se vislumbra el final.

Permitidme ahora una pausa para declarar la razón de que haya entrado con cierto detalle en las causas y  en la dinámica de la crisis: es que he querido destacar el hecho de que lo que hemos visto desarrollarse ante nuestros ojos hasta ahora no es una crisis de la variante neoliberal del capitalismo, sino la crisis del capitalismo.

La respuesta capitalista: socialdemocracia global

Con el colapso de la globalización y con el mercado desregulado yéndose al garete, la metafísica neoliberal con que se adornó el capitalismo contemporáneo ha quedado totalmente desacreditada, por bien que –la cosa no ofrece duda— se siga batiendo todavía en algunas acciones de retaguardia.

Yo creo que, entre las filas del establishment, han cundido realmente el pánico y la confusión, y les embarga el sentimiento de que las cosas irán todavía a peor antes de empezar a mejorar. Se percatan de que las viejas instituciones neoliberales, como el FMI, la OMC y el G-20 resultan irrelevantes, aun si los métodos keynesianos de gasto con déficit e inyección de liquidez en el mercado pudieran llegar a tener efectos muy limitados. Cada vez más, los intelectuales más inteligentes del establishment comienzan a percatarse de que no estamos sino al comienzo de una caída libre global, de que no sabemos realmente cuándo tocaremos fondo y ni de si, cuando lo toquemos, la economía global permanecerá mucho tiempo allí. La mejor imagen de la economía real que se me ocurre a mí es la de un submarino alemán de la II Guerra Mundial que, tocado en pleno Atlántico por las descargas de algún destructor británico, se va rápidamente a pique en dirección al fondo oceánico y, alcanzado el fondo, nadie sabe cómo logrará la tripulación reflotar el submarino. ¿Ocurrirá como en la clásica película de Wolfgang Petersen (Das Boot), y conseguirán las penosas maniobras de la tripulación inyectar aire comprimido bastante en los tanques de lastre como para  regresar a superficie? ¿O seguirá el submarino indefinidamente en zonas abisales? ¿Funcionarán hoy los métodos keynesianos de reflotamiento? Los pensadores más críticos del capitalismo, como Martin Wolf o Paul Krugman, no apuestan por ello.

Has dos cosas de las que podemos estar seguros. La primera: los enfoques neoliberales han quedado totalmente desacreditados. Y la segunda: los tercos hechos de base, y no cualesquiera restricciones ideológicas, son los que impondrán con su dictado lo que hayan de  hacer quienes se empeñen en salvar el sistema. Así pues, liberémonos ya nosotros para empezar de la idea, según la cual los principios neoliberales constituirán las líneas rojas infranqueables de su política venidera.

Permitidme ser un poco más de concreción. Yo creo que las acciones de la nueva administración Obama en Washington constituyen una ruptura con el neoliberalismo. Una cuestión importante, huelga decirlo, cuán decisiva y definitiva será esa ruptura con el neoliberalismo. Pero otras cuestiones van a la médula del capitalismo mismo. ¿Se se recurrirá a la propiedad pública, a la intervención pública y al control público simplemente con el propósito de estabilizar el capitalismo, para luego devolver el control a las elites granempresariales? ¿Estamos en puertas de una segunda oleada de capitalismo keynesiano, en el que el Estado y las elites granempresariales se asocian con el mundo del trabajo en una política de fomento de la industria, del crecimiento y de los salarios altos, esta vez con una dimensión verde? ¿O seremos testigos del comienzo de un proceso de desplazamientos  fundamentales  en la propiedad y en el control de la economía en una dirección más popular? Es verdad que hay límites para las reformas en el sistema de capitalismo global, pero en ningún otro momento en el pasado medio siglo han parecido esos límites más fluidos y porosos que ahora.

En este momento, el gasto masivo en estímulos a niveles record –un anatema para los neoliberales— se ha convertido en práctica generalizada, siendo las únicas divergencias entre las elites del Norte giran en torno al monto que deben tener esos gastos para lograr reflotar el submarino. En eso, Obama se ha revelado el superkeynesiano. También está en curso la nacionalización de los bancos –otra práctica condenada por el neoliberalismo—, y las cuestiones que dividen a las elites se refieren al grado de agresividad que debe tener el gobierno al ejercer el control  sobre las participaciones mayoritarias de las acciones y a si devolverá los bancos a la gestión privada una vez pasada la crisis.  

Al contrario de lo que se mantuvo aquí ayer en algunas intervenciones, la reprivatización no es un hecho predeterminado. Son los hechos de base los que determinarán la respuesta a todas estas cuestiones, pues la tarea que tiene entre manos los gestores de la crisis del capitalismo no es la hacer que las soluciones adoptadas estén en línea con una doctrina de todo punto desacreditada, sino la de salvar el capitalismo. 

Más allá del gasto con déficit y de la nacionalización, yo creo que, en el seno del establishment, prosperará un debate sobre si conviene seguir la senda de lo que yo llamo “socialdemocracia global”, o SDG, para responder a la desesperada necesidad dual que tiene el capitalismo de tanto de estabilización como de legitimidad.

Aun antes de que se desarrollara plenamente la crisis financiera, los partidarios de la SDG habían ido ya tomando posiciones a favor de la misma como alternativa a la globalización neoliberal, avisados como estaban de las tensiones y los agobios generados por ésta. Una personalidad vinculada a eso es el primer ministro británico Gordon Brown, quien encabezó la respuesta europea inicial al desplome financiero a través de la nacionalización parcial de los bancos. Visto generalmente como el padrino de la campaña “Hagamos que la pobreza sea historia” en el Reino Unido, Brown, siendo todavía ministro de hacienda británico, propuso lo que llamó un “capitalismo de alianza” entre el mercado y las instituciones estatales, capaz de reproducir a escala global lo que, según él, hizo Franklin Roosevelt para una economía nacional: “asegurar los beneficios del mercado domando sus excesos”. Tiene que ser un sistema, continuaba Brown, que “se haga con todos los beneficios de los mercados globales y los flujos de capitales, minimice el riesgo de crisis, maximice las oportunidades de todos y sostenga a los más vulnerables: se trata, en una palabra, de restaurar en la economía internacional los fines públicos y los ideales elevados”.

En la articulación del discurso socialdemócrata global se ha sumado a Brown un grupo diverso compuesto, entre otros, por el economista Jeffrey Sachs, George Soros, el antiguo Secretario General de la ONU, Kofi Annan, el sociólogo David Held, el Premio Nobel Joseph Stiglitz, y hasta Bill Gates. Hay, evidentemente, diferencias de matiz en las posiciones de estas gentes, pero el impulso de sus perspectivas es el mismo: implantar un orden social y articular un sólido consenso a favor del capitalismo global.

Entre las posiciones clave promovidas por los partidarios de la SDG están las siguientes:

<!–[if !supportLists]–>1)     <!–[endif]–>La globalización es esencialmente beneficiosa para el mundo; los neoliberales no han sabido ni gestionarla ni venderla a la opinión pública.

<!–[if !supportLists]–>2)     <!–[endif]–>Es urgente salvar a la globalización de los neoliberales, porque la globalización es reversible y hasta puede que se halle ya en proceso de franca retrogresión.

<!–[if !supportLists]–>3)     <!–[endif]–>El crecimiento no tiene por qué ir acompañado de una creciente desigualdad.

<!–[if !supportLists]–>4)     <!–[endif]–>Hay que evitar el unilateralismo, preservando al propio tiempo, aun si fundamentalmente reformadas, las instituciones y los acuerdos multilaterales.

<!–[if !supportLists]–>5)     <!–[endif]–>La integración social global, la reducción de las desigualdades tanto dentro de los países como entre los países, tiene que acompañar a la integración en el Mercado global.

<!–[if !supportLists]–>6)     <!–[endif]–>La deuda global de los países en vías de desarrollo tiene que ser cancelada o drásticamente reducida, a fin de que los ahorros de ellos resultantes puedan emplearse para estimular las economías locales, contribuyendo así a la reflación global.

<!–[if !supportLists]–>7)     <!–[endif]–>La pobreza y la degradación medioambiental han llegado a al punto de gravedad, que se hace preciso poner por obra un programa de ayudas masivas al estilo del “Plan Marshall” del Norte para el Sur en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

<!–[if !supportLists]–>8)     <!–[endif]–>Hay que impulsar una “segunda revolución verde”, especialmente en África, mediante el uso generalizado de semillas genéticamente modificadas.

<!–[if !supportLists]–>9)     <!–[endif]–>Hay que dedicar ingentes recursos a encarrilar la economía global por una senda más sostenible medioambientalmente, desempeñando los gobiernos un papel rector (“keynesianismo verde” o “capitalismo verde”).

Los límites de la socialdemocracia global

No se ha prestado demasiada atención a la socialdemocracia global, tal vez porque, como los generales franceses al romper la II Guerra Mundial, muchos progresistas siguen combatiendo en la guerra anterior, es decir, contra el neoliberalismo. Se precisa urgentemente de una crítica, y no sólo porque la SDG es el más probable candidato a suceder al neoliberalismo; más decisivo es el hecho de que, aunque la SDG tiene varios elementos positivos, tiene, como la vieja socialdemocracia de impronta keynesiana, muchos rasgos problemáticos.

Se puede comenzar la crítica destacando cuatro problemas centrales en la perspectiva de la SDG.

Primero: la SDG comparte con el neoliberalismo el sesgo favorable a la globalización, diferenciándose aquí sólo por su promesa de ser capaz de promover mejor la mejor que los neoliberales. Globalización significa para ellos una rápida integración de la producción y de los mercados, pero con una regulación eficaz, según lo planteó el Director General de Finanzas de la UE, Jan Koopman, que se dice keynesiano. Eso monta, sin embargo, tanto como decir que basta añadir la dimensión de la regulación, junto con la de la “integración social global”, para que un proceso esencialmente destructivo y desvertebrador, social y ecológicamente hablando, resulte digerible y aceptable. La SDG parte del supuesto de que las gentes desean realmente formar parte de una economía global funcionalmente integrada en la que hayan desaparecido las barreras que distinguen lo nacional de lo internacional. ¿No será, al contrario que, hartas como están las gentes de los comportamientos erráticos de la economía internacional, lo que preferirían es más bien formar parte de economías sujetas a control local? Y ocurre, en efecto, que la actual deriva bajista de las economías interconectadas viene a confirmar con hechos harto contundentes la validez de las críticas centrales del movimiento antiglobalizador al proceso de globalización.

Segundo:  la SDG comparte la preferencia del neoliberalismo por los mercados como mecanismo principal de producción, distribución y consumo, diferenciándose sobre todo por predicar la acción del Estado en punto a corregir los fallos del mercado. El tipo de globalización que necesita el mundo, de acuerdo con Jeffery Sachs en The End of Poverty, implicaría “engancharse al carro (…)  de la notoria potencia del comercio y la inversión, reconociendo y enfrentándose a sus limitaciones mediante una acción colectiva compensatoria”. Eso es muy otra cosa que decir que la ciudadanía y la sociedad civil son quienes deben tomar las decisiones económicas clave, siendo el mercado, como la burocracia estatal, un mero mecanismo de realización de decisiones democráticamente tomadas.

Tercero: la SDG es un proyecto tecnocrático, con expertos sirviendo menús y lanzando reformas sociales desde su poltrona, no un proyecto participativo en el que las iniciativas discurran de abajo arriba.

Cuarto: la SDG, aunque crítica con el neoliberalismo, acepta el marco del capitalismo monopolista, que refuerza en lo fundamental el control privado concentrado de los medios de producción, deriva beneficio de la extracción explotadora de valor excedente generado por el trabajo, va de crisis en crisis por causa de sus tendencias a la sobreproducción y, encima, en su búsqueda de rentabilidad, tiende a poner al medio ambiente al límite e sus capacidades. Como ocurriera con el keynesianismo en el marco nacional, la SDG busca en el marco global un nuevo compromiso de clase que venga acompañado de nuevos métodos para contener o minimizar la tendencia del capitalismo a la crisis. Así como la vieja socialdemocracia y el New Deal estabilizaron el capitalismo nacional, la función histórica de la socialdemocracia global sería la de allanar las hirsutas contradicciones del capitalismo global y relegitimarlo tras la era de crisis y caos dejada en herencia por el neoliberalismo.

De de la cruz a la fecha, la SDG lidia con cuestiones de gestión social. La izquierda, en cambio, tiene que lidiar con cuestiones de emancipación social. La SDG se atiene a la gestión tecnocrática; la izquierda, a la democracia participativa desde la raíz, desde las mismas empresas. La SDG busca reconfigurar el capitalismo monopolista, como hiciera en su día el viejo keynesianismo, pero esta vez a escala global. La izquierda, obligada a plantearse el problema de las relaciones de propiedad, tiene que buscar la creación de un sistema postcapitalista. La SDG quiere perfeccionar la globalización. La izquierda quiere la desglobalización. La SDG ve el futuro en el capitalismo verde. La izquierda ve la descapitalistización como condición previa a cualquier organización social planetaria ecológicamente benigna.

Como el presidente brasileño Lula, el presidente Obama tiene el talento retórico para tender puentes entre diferentes discursos. En lo tocante a economía, es una tabula rasa. Como Roosevelt, no se ata a fórmulas del ancien régime. Como Lula y como Roosevelt, es un pragmático cuyo criterio básico es el éxito en la gestión social. Como tal, está en una posición única para encabezar esa ambiciosa empresa reformista. Nuestra tarea no puede únicamente consistir en dar apoyo a los aspectos positivos del programa de la SDG que promuevan el bienestar popular y oponernos a los que lleven a la re-estabilización del capitalismo. También tenemos que ser capaces, y eso es todavía más importante, de diferenciar, mientras dure el proceso, nuestro proyecto del de la SDG y ganar apoyos para nuestra visión y para nuestro programa estratégicos.

El desafío procedente de la derecha

Sin embargo, la opción la que nos enfrentamos en el periodo que se avecina no pasa por elegir entre la Izquierda y la Socialdemocracia Global. ¡Sería una elección harto sencilla! Porque lo cierto es podría comenzar a articularse una respuesta que fuera anti-neoliberal en materia económica, al menos retóricamente, populista en materia social, pero excluyente en sus políticas, es decir, evocadora de solidaridades de tribu, no de pueblo. Ya hemos empezado a ver algo de eso en la actitud del presidente francés Sarkozy. Tras declarar que “el capitalismo de laissez-faire ha muerto”, creó un fondo de inversión estratégico de 20 mil millones de euros para promover la innovación tecnológica, mantener las industrias más avanzadas en manos francesas y conservar puestos de trabajo. “El día que dejemos de construir trenes, aviones, automóviles y barcos, ¿qué quedará de la economía francesa?”, se preguntó retóricamente hace unos días. “Recuerdos. Yo no quiero hacer de Francia una mera reserva turística”. Este tipo de política industrial agresiva, tendente a reagrupar a los sectores clave de la clase capitalista francesa y a ganar ascendiente sobre la clase obrera blanca tradicional del país, puede muy bien ir de la mano con las políticas excluyentes y anti-inmigratorias con que ha venido asociándose al presidente francés.

El populismo conservador de Sarkozy es relativamente templado. Los hay más radicales aguardando en los márgenes, como el movimiento antimusulmán de Gerd Wilders en Holanda, al que se augura un 28% de escaños en las próximas elecciones parlamentarias merced a una oportuna amalgama de solidaridad comunal, teoría económica populista y liderazgo autoritario. Por doquiera en el mundo desarrollado hay movimientos de este tipo, y lo que a mí me preocupa es que la crisis en curso pueda abrirles el camino para lograr alcanzar una masa crítica.

Porque las cosas irán a peor, a mucho peor, antes de comenzar a ir mejor, y la crisis global no es algo que pueda gestionarse tecnocráticamente, como si se tratara del aterrizaje suave realizado hace unas semanas por el piloto de US Airways en el río Hudson en Nueva York. Si la Socialdemocracia Global fracasa en su intento de revigorizar el capitalismo y la Izquierda es  incapaz de articularse con una visión programática fundada en la igualdad, la justicia y la democracia participativa que resulte atractiva para el pueblo en un período de crisis grave y duradera, entonces otras fuerzas se aprestarán a llenar el vacío, como ocurrió en los años 30 del siglo pasado. Si hay algo que Rosa Luxemburgo, Gramsci y Lenin pueden enseñarnos hoy es que no bastan la buena voluntad, los valores y la visión; que, al final, es decisiva la política, entendida como una visión de poder, como una estrategia efectiva de construcción de coaliciones y como astutas y flexibles tácticas de formación de una masa crítica para ganar poder, como una actividad con dimensiones parlamentarias y extraparlamentarias. La naturaleza tiene horror al vacío, y nosotros tenemos que estar dispuestos a llenar el vacío. O perderemos. Y eso no podemos permitírnoslo ahora.

La izquierda tiene que despertar

Para resumir. Mientras los progresistas estaban inmersos en una guerra total contra el neliberalismo, el pensamiento reformista iba calando en los círculos del establishment. Ese pensamiento se está convirtiendo ahora en política, y la izquierda tiene que trabajar el doble para hacer lo propio. No es solo cosa de pasar de la crítica a la prescripción. Se trata de rebasar las limitaciones de la imaginación política de la izquierda impuestas por la agresividad del desafío neoliberal en los 80, que vino a combinarse con el colapso de los regímenes socialistas burocráticos a comienzos de los 90. La izquierda debería atreverse a aspirar de nuevo a paradigmas de organización social que tendieran sin recato a la igualdad y al control democrático participativo tanto de la economía nacional como de la economía mundial: porque esas son condiciones necesarias de la emancipación individual y colectiva y –hay que añadirlo— de la estabilización ecológica.

Esa una perspectiva por la que deberíamos poder combatir, no simplemente librando una batalla por la consciencia del gente, sino también por sus corazón y su alma. Y aquí la lucha es, por un lado, contra los esquemas capitalistas tecnocráticos de reestabilización capitalista de la socialdemocracia global y, por el otro, contra los esquemas con base de masas de la reestabilización capitalista del populismo nacionalista y fundamentalista. Las ideas no bastan, y lo que será decisivo es el modo de traducir nuestras ideas y nuestros valores y nuestra visión  a una estrategia y a unas tácticas con vocación ganadora que puedan triunfar democráticamente. Tenemos que salir del economicismo al que quedó reducida la izquierda global en la era neoliberal: la política tiene que volver a tomar el mando.

Walden Bello es president e de la Freedom from Debt Coalition, investigador principal del Focus on the Global South  y profesor de economía política en la Universidad de Filipinas.  En Europa, es miembro honorario del partido alemán Die Linke. publicado original en sinpermiso.info

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Discurso del Comandante Daniel Ortega en la cumbre presidencial realizada en Trinidad

Por EPP.

Nicaragua nunca ha minado los puertos de los Estados Unidos, Nicaragua no ha lanzado un sola piedra en contra de la nación norteamericana, Nicaragua no ha impuesto Gobiernos en los Estados Unidos”.

 

Querido Primer Ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, estimadas Jefas y Jefes de Estados y de Gobiernos que participan.

Yo he tenido la oportunidad de encontrarme en tres ocasiones con Presidentes norteamericanos: con el Presidente Reagan en plena guerra de agresión, cuando, ante esa guerra, Nicaragua recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Y fue precisamente en el mes de abril, un 9 de abril, que Nicaragua presentó su demanda en contra de la política de guerra, de la política terrorista que venía desarrollando el Presidente Ronald Reagan en nombre de los Estados Unidos, aún cuando sabíamos que en el pueblo norte-americano, grandes mayorías condenaban esa guerra y que en el Congreso norteamericano, también, una mayoría de Congresistas, finalmente, logró establecer algunas limitaciones a la guerra que lanzaba contra Nicaragua. Nuestro delito… habernos liberado de la tiranía de Anastasio Somoza, impuesta por la intervención de las tropas yanquis en Nicaragua.

Nicaragua, Centro América, se ha visto sacudida desde el siglo antepasado por lo que han sido las políticas expansionistas, políticas de guerra, que nos llevaron, incluso, allá por los años 1855, 1856, a unirnos los centroamericanos, unirnos con los costarricenses, con los hondureños, los guatemaltecos, los salvadoreños, unirnos todos para poder derrotar la política expansionista. Luego, fueron las intervenciones, que se prolongaron desde el año 1912 hasta el año 1932, y que dejó como resultado, la imposición de la tiranía de los Somoza, armada, financiada, defendida por los gobernantes norteamericanos.

Les decía que tuve la oportunidad de encontrarme con el Presidente Reagan, en plena guerra, nos dimos la mano, y le pedí que cesara la guerra contra Nicaragua. Tuve la oportunidad de encontrarme con el Presidente Carter y, cuando el Presidente Carter me decía que ahora que había salido la tiranía de los Somoza y el pueblo nicaragüense había derribado la dictadura de los Somoza era la hora, me decía, que Nicaragua cambie.  

Yo le dije: ¡no! Nicaragua no tiene que cambiar, los que tienen que cambiar son ustedes Presidente, porque Nicaragua nunca ha invadido a los Estados Unidos, Nicaragua nunca ha minado los puertos de los Estados Unidos, Nicaragua no ha lanzado un sola piedra en contra de la nación norteamericana, Nicaragua no ha impuesto Gobiernos en los Estados Unidos; por lo tanto, le dije, Presidente Carter son ustedes los que tienen que cambiar, no los nicaragüenses.

En plena guerra todavía, tuve la oportunidad de encontrarme con quien recién había asumido la Presidencia de los Estados Unidos y hasta entonces era el Vicepresidente de los Estados Unidos, George Bush padre; esto obedeció a un encuentro en Costa Rica, creo que fue el año 89 ¿verdad, Presidente Arias? Yo me fui Hugo, a esa reunión, con mi traje de Comandante guerrillero, de Comandante de la Revolución, nuestra identidad en esos momentos de lucha y, había mucha expectativa.

Recuerdo que cuando nos sentamos, quedamos frente a frente el Presidente Bush y yo, comentamos, él lo comentó, y aquí está el Presidente Oscar Arias que lo recordará, él comentó: “aquí ha venido la prensa porque quieren vernos pelear al Presidente de los Estados Unidos y al Presidente de Nicaragua.” Hicimos el esfuerzo de no darle gusto a la prensa, pero al final de la reunión se hizo imposible mantener esa buena voluntad, y se dieron conferencias en las que cruzábamos posiciones. Nicaragua seguía sometida todavía a la guerra impuesta por los Estados Unidos.

Esa guerra que, además, como les decía, ante la demanda que Nicaragua presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la Corte falló y dictó sentencia, y dijo la Corte con toda claridad: que Estados Unidos debía detener todas sus acciones militares, minados de los puertos, el financiamiento de la guerra; que debía de indicar en qué lugar estaban las minas que habían colocado y que se negaban a dar esa información. Así lo establecía en su resolución la Corte, en un fallo histórico; donde además, mandaba al Gobierno de los Estados Unidos, a indemnizar a Nicaragua, también por el bloqueo económico-comercial que le habían impuesto a Nicaragua. Allí está la sentencia.  

Es la fecha, y no ha sido cumplida por los gobernantes norteamericanos. Los nicaragüenses tenemos la esperanza que llegará el momento en que podremos abordar este tema, con gobernantes norteamericanos, verdaderamente respetuosos del derecho internacional, del derecho de los pueblos.

Hoy, recién entrando a la sala donde se reunían los Presidentes, tuve la oportunidad de estrecharle la mano al Presidente Barack Obama; nos saludamos, respondió en español, y entonces yo le dije unas palabritas en inglés, ¡y bueno…!

Es el cuarto Presidente norteamericano con el cual me encuentro, ahora, en condiciones en las que en la Región centroamericana se ha logrado poner fin a la guerra, pero, en donde, la pobreza, la miseria, el desempleo, las asimetrías en nuestros mismos pueblos y en las relaciones de nuestros pueblos con los pueblos latino-americanos, ya no digamos con las potencias económicas que dominan el capitalismo global, ahí las asimetrías son mucho más profundas y lógicamente, han habido muchas palabras, pero han habido pocos hechos, como para que se hagan esfuerzos que permitan que nuestros pueblos salgan de la pobreza, de la miseria, del analfabetismo.  

Las luchas que estamos librando en Nicaragua, en Centro América y en América Latina para liberar a nuestros pueblos del analfabetismo, son luchas que las estamos librando con la solidaridad incondicional, generosa, del hermano pueblo de Cuba, de Fidel; Fidel, que fue el que promovió esos procesos solidarios de alfabetización y, su Presidente Raúl Castro que le ha dado continuidad a estos programas, abiertos para todos los pueblos latinoamericanos y caribeños.  

Y luego, se ha incorporado, con un espíritu generoso, el pueblo bolivariano, el pueblo de Venezuela, con su Presidente Hugo Chávez Frías. Yo diría que estamos librando esas batallas con las uñas y, claro que con una disposición solidaria y generosa, de pueblos como el venezolano y el cubano, ¡solidaridad y coopera-ción incondicional!

Esta Cumbre, que me niego a llamarla Cumbre de Las Américas… sí, aquí estamos presentes una gran mayoría de los Presidentes, Jefes de Gobierno de América Latina y El Caribe, está participando el Presidente de los Estados Unidos, el Primer Ministro de Canadá, pero, aquí hay dos grandes ausentes:  uno, Cuba. Cuba, cuyo delito ha sido luchar por la independencia, por la soberanía de los pueblos; Cuba, cuyo delito ha sido prestar solidaridad, sin condiciones, a nuestros pueblos. Y por eso se le sanciona, por eso se le castiga, por eso se le excluye; y por eso, yo no me siento cómodo en esta Cumbre, ¡no puedo sentirme cómodo en esta Cumbre! Siento vergüenza de estar participando en esta Cumbre, con la ausencia de Cuba.

Otro pueblo que no está aquí presente, porque a diferencia de Cuba, una nación independiente, solidaria, ese otro pueblo está sometido todavía a las políticas colonialistas… me refiero al hermano pueblo de Puerto Rico. Llegará el día en que los pueblos latinoamericanos y caribeños, como ya está aconteciendo, donde ya se ha incorporado Cuba en el Grupo de Río, donde estamos trabajando para construir una gran alianza, una gran unidad de los pueblos latino-americanos y caribeños, llegará el día en que ahí también, en esa gran alianza, estará el pueblo de Puerto Rico. Tengo la convicción, tengo la seguridad, que ese día llegará.  

 

 

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Serán recibidos por el presidente Hugo Chávez Frías Dirigente indígena denuncia el sicariato contra las etnias Barí y Yukpa en la sierra de Machiques

 Oswaldo Vera

Un grupo de dirigentes sociales y ecologistas, encabezado por  el profesor Luís Portillo, coordinador de la ONG (Homo et natura que en latin significa hombre sociedad), visitaron recientemente a la ciudad de Santa Ana de Coro, donde explicaron ante los medios de comunicación los atropellos y vejaciones que han sido objeto las etneas Bari y Yukpa en la sierra de Machiques y Perijá del Estado Zulia, especialmente el vicariato orquestado por parte de los ganaderos, los cuales se han convertido en un terror en las comunidades indígenas.

En ese sentido, el profesor Portillo dijo, “esto es parte del trabajo que venimos realizando en toda la geografía nacional, a fin de informar a la población venezolana sobre la dramática situación que vienen enfrentado nuestros indígenas en la sierra de Machaque, los cuales han sido despojados de sus tierras planas y productivas”

Asimismo destacó el dirigente social de las etnias indígenas del Estado Zulia, que las tribus de los Yukpa y los Bari han sido obligados a refugiarse en la parte alta de las montañas, negándole la posibilidad de poblar la parte plana y explotar las tierras productivas.

En la actualidad existe una comisión nombrada por el Presidente de la Republica, Hugo Chávez Frías, encargada de la demarcación de las tierras, pero lamentablemente esta comisión se ha negado a darle cumplimiento a la propuesta que han venido impulsando los indígenas.

Por lo que esperamos que el Ministerio del poder popular para el Ambiente, y como ente coordinador de dicha comisión, soliciten la parte plana del pie de monte, por ser estas tierras de mayor calidad para la agricultura y la ganadería, están conformadas por 80 Haciendas para ser repartidas por los Bari y los Yukpa con el fin de promover las unidades productivas socialistas.

Se está proponiendo un cronograma para el pago de las tierras a largo plazo, así lo manifestó Luís Portillo ante los medios de comunicación en el Estado Falcón, asimismo destacó el dirigente indígena, la necesidad de la promulgación de un decreto presidencial, para evitar la explotación de las minas de carbón  que existen en la zona plana por parte de Copozulia y las empresas trasnacionales, ya que tenemos más de 12 ríos que surten los acuíferos del lugar, es tarea de la revolución preservar el medio ambiente.

Rafaelvera6@hotmail.com

Rafaelvera6@gmail.com

 

 

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Hacia el bicentenario de la Independencia

Antonio González Ordoñez

A propósito de estarse conmemorando este 19 de Abril de 2009 ciento noventa y nueve años del movimiento independentista, que culmino con la salida de Vicente Emparam de la Capitanía General de Venezuela y la declaración de Independencia de nuestro País, nos permitiremos hacer algunos comentarios.

A partir de esta fecha comenzamos a transitar los doscientos años de aquella fecha memorable que inicio la reacción en cadena en todas las colonias bajo dominio del imperio español en tierras americanas, ese gesto heroico del pueblo de caracas fue la chispa que prendió los motores de la historio que concluyo con la gesta memorable de hombres preclaros como, Bolívar, San Martin, Sucre, Artigas y otros,  que junto al pueblo cambiaron el mundo de aquella época, en este momento doscientos años transcurridos, el pueblo venezolano de nuevo esta marcando la pauta que se debe seguir, como se está demostrando en los hermanos países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y los países del ALBA, que dan la razón en lo que políticas de soberanía, solidaridad, independencia, integración y respeto ha venido desarrollando el gobierno revolucionario encabezado por el Comandante Hugo Chávez, políticas humanísticas donde el centro de la gestión sea el hombre, no los índices de “eficiencia” burocrática, sino la mayor felicidad posible para los pueblos.

En ese sentido podemos hacer un paralelismo entre los acontecimientos de Abril de 1810 y lo que ocurre en el continente, el surgimiento de organizaciones regionales como UNASUR, el ALBA, PETROCARIBE, Banco del Sur, Banco del ALBA, son la muestras de las nuevas relaciones de los países de continente con el Imperio Norteamericano, este es el momento de los pueblos de reclamar su condición de igualdad, que permite avanzar en hacia la segunda independencia, esta a la que hoy Venezuela y su pueblo están estimulando con la construcción de un modelo de inclusión social donde el capital no es la prioridad, es decir creando el Socialismo Bolivariano del siglo XXI.

Al respecto los ojos del mundo están mirando a nuestro país las medidas que acaba de tomar el gobierno revolucionario, medidas anti-crisis como las denomino el Comandante Presidente, en ese sentido en las regiones algunos “tecnócratas” agarraron mal la seña para utilizar un término beisbolistico, y al parecer van hacer una poda en organismos sin consideras vías de solución para el desempleo que esto generaría, Chávez ha sido muy enfático al recalcar que la crisis del capitalismo el efecto en Venezuela debe ser mínimo y para ello hay que elaborar políticas públicas que protejan a los trabajadores y al pueblo en general.

Al respecto me permito recordar que algunos de los burócratas enquistados en la administración pública de las Regiones y Alcaldías pretenden maquillar medidas de gobernabilidad capitalistas aplicando algunos principios del llamado El Consenso de Washington el  cual coloca el mercado por encima del hombre. A juicio de John Willianson (1990), esta agenda contempla: a) austeridad presupuestaria; b) reforma fiscal; c) política monetaria ortodoxa; d) tipos de cambio competitivo; e) liberalización; d) tipos de cambios competitivos; f) competitividad; g) privatización; h) reducción de subvenciones; i) desregulación; j) intervención en materia de derechos de propiedad. El consenso de Washington implica un ajuste estructural de los presupuestos, de las inversiones y las políticas sociales de los estados y municipios. Es necesario no salirse de las políticas socialistas que impulsa el gobierno nacional sin a doscientos años del inicio de la vida republicana se corre el riesgo de caer al vacío si no se camina con paso firme.

Ordonez47@hotmail.com

http://larosadesanjose923fm.soy.es   

        

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Abril 2002 el pueblo derrotó la afrenta fascista

 

Antonio González Ordoñez

En esta querida Venezuela revolucionaria se cumple el séptimo aniversario de los acontecimientos que rodearon al fallido golpe de estado del 11 de abril de 2002 y la posterior retoma del poder por el pueblo tres días después.

Este acontecimiento deberá ser estudiado más en detalle por todos aquellos que deseen comprender, no sólo la situación en Venezuela, sino el funcionamiento y la dinámica interna de la revolución y la contrarrevolución en general. Por un lado demuestra cómo al imperialismo y a la oligarquía nacional les es indiferente la democracia y nunca tolerarán la existencia de un gobierno que amenace sus intereses, parece mentira que quienes hoy se rasgan las vestiduras pidiendo “Democracia” fueron los mismos que urdieron, planificaron y ejecutaron el brutal zarpazo a la Constitución y las Leyes desconociendo la voluntad popular, todo ello sobre las bases de un aparato propagandístico mediático conformado por la casi totalidad de los medios de comunicación privados del país, por otro lado, nos da una ilustración gráfica del firme instinto revolucionario que tiene el pueblo venezolano que lo llevó a reaccionar espontáneamente para derrotar el golpe de estado fascista.

El golpe de 2002  fue una conspiración muy bien planificada que había sido organizada durante largo tiempo. Desde el punto de vista del imperialismo norteamericano, la aprobación de las 49 leyes de diciembre de 2001 significaba que el gobierno bolivariano iba en serio en su intención de hacer reformas, que no podía ser utilizado o comprado y, por lo tanto, había pasado de ser un obstáculo relativo a un obstáculo absoluto, por esa razón debían ser echado por la fuerza.

Luego  las investigaciones han demostrado que la CIA estuvo muy implicada en la planificación del golpe. Eva Golinger, autora del conocido libro El código Chávez, estudio detalladamente el tema. En su obra demuestra que la administración norteamericana, a través de organismos como la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), entregó millones de dólares a los grupos de oposición que participaron directamente en el golpe. El gobierno Gringo estaba muy bien informado de lo que estaba ocurriendo, necesitaba fabricar un incidente que pudiera “justificar” la destitución de Chávez. Cuando los medios de comunicación privados manipularon los vídeos de Puente LLaguno, esta fue la excusa perfecta.

El guión fue similar al utilizado en 1973 para preparar el derrocamiento de Allende en Chile, los guionistas también fueron los mismos, usaron y usan la iglesia, la clase media y los medios de comunicación como punta de lanza.

Pero no sólo ocurrió con el golpe, es la misma idea que estaba detrás del paro patronal en diciembre de 2002 y continúa siendo la verdadera intención hasta el día de hoy de todas las acciones y provocaciones de EEUU junto con sus aliados de la oligarquía criolla y la cúpula de la iglesia católica.

Lamentablemente incurrieron en errores de cálculo, tanto el imperialismo como la oligarquía. Es sorprendente que la inteligencia norteamericana no tuviera una clara comprensión de la verdadera situación en Venezuela.  Consideraban que la sedición  podía fracasar por el conflicto de intereses en el seno la oposición, mas no imaginaron que el golpe pudiera fracasar debido al tremendo apoyo popular del gobierno del Comandante Chávez.

A siete años de los acontecimientos de abril de 2002, la situación sigue siendo favorable para la revolución. La oposición y los elementos capitalistas están debilitados, desmoralizados y se encuentran cada vez más aislados políticamente. Pero no se puede perder el tiempo. Es el momento,  para dirimir la cuestión del poder de una manera decidida. O se completa la victoria de las masas explotadas para arrebatar el poder económico de las manos de los explotadores o se corre el peligro del triunfo la contrarrevolución capitalista.

El gobierno nacional y su organización política el PSUV deben disponer cómo sus principios fundamentales, la lucha de los trabajadores-pueblo-estado nacional contra el capitalismo, el imperialismo tanto en lo interno com o en lo externo, que se manifiesta en todos los terrenos: político, ético, cultural, social, económico, científico, militar, tecnológico, territorial. La médula principal es la lucha política y su contenido la lucha de clases. No se puede luchar contra el imperialismo sin luchar contra el capitalismo, es la única forma de construir una alternativa integral, la cual no es otra que el Socialismo bolivariano.

Ordonez47@hotmail.com  

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Religiosidad y cambio social

Antonio González Ordóñez  

Con motivo de estar transcurriendo en los actuales momentos los días de la Semana Santa, nos vamos a permitir hacer algunas reflexiones sobre el tema religioso en las reinantes circunstancias del país, comenzaremos por expresar que quienes venimos de una formación católica militante, hemos transitado una vida de compromiso evangélico desde comunidades populares con su consecuente aprendizaje, humildemente podemos decir que entendemos  lo que significa una pastoral popular y una pastoral para las élites, en el caso venezolano se viene haciendo una pastoral elitista que lleva un mensaje aliénate dirigido a favorecer los grupos privilegiados por castas (abolengo), por el dinero, por preparación académica.

Hay una clara intención de la Jerarquía Eclesiástica Católica venezolana de hacer énfasis en la manipulación de los sentimientos religiosos de la población, notable en la recién finalizada campaña electoral por la Enmienda Constitucional donde a través de sus más connotados voceros, al igual que en documentos y declaraciones de todo tipo y a través de todos los medios a su alcance incluyendo los pulpitos en las parroquias, planteaban el rechazo a la reforma de la Carta Magna. Lo paradójico del fenómeno de manipulación mencionada es que instituciones eclesiales que deberían ser promotoras de valores como honestidad y veracidad, se prestaron a difundir y multiplicar toda clase de falacias acerca de la nueva redacción que facilita más democracia a la población, urdiendo un discurso basado en mensajes aterrorizadores sobre los supuestos males que acarrearía la aprobación del nuevo texto (limitación severa de las libertades, vía libre a la dictadura,  la supuesta eliminación de la propiedad privada y la patria potestad de los hijos, etc.). Con interpretaciones descabelladas o simples embustes violentaban los nuevos artículos constitucionales a decir lo que ni en la letra ni en la intención expresan.

Retomando el tema de la semana mayor  podemos hacer una analogía con la actualidad como bien lo expresa José Antonio Pagola “Jesús contó con la posibilidad de un final violento. No era un ingenuo. Sabía a qué se exponía si seguía insistiendo en el proyecto del reino de Dios. Era imposible buscar con tanta radicalidad una vida digna para los «pobres» y los «pecadores», sin provocar la reacción de aquellos a los que no interesaba cambio alguno. Ciertamente, Jesús no es un suicida. No busca la crucifixión. Nunca quiso el sufrimiento ni para los demás ni para él. Toda su vida se había dedicado a combatirlo allí donde lo encontraba: en la enfermedad, en las injusticias, en el pecado o en la desesperanza. Por eso no corre ahora tras la muerte, pero tampoco se echa atrás.

Seguirá acogiendo a pecadores y excluidos aunque su actuación irrite en el templo. Si terminan condenándolo, morirá también él como un delincuente y excluido, pero su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no excluye a nadie de su perdón. Seguirá anunciando el amor de Dios a los últimos, identificándose con los más pobres y despreciados del imperio”. En resumidas palabras el mensaje liberador de Jesús pretende ser secuestrado por los administradores de la organización eclesial, para manipular el sentimiento del pueblo, no lo lograron por Dios está en la sabiduría popular que guía el camino de salvación de sus hijos.

El proceso de confrontación social que se experimenta en Venezuela, posibilita nuevos debates acerca de la relevancia de la dimensión religiosa en la construcción de un nuevo orden social, tema muchas veces relegado y despreciado por partidos o movimientos de izquierda. A la vez, despierta del letargo a creyentes que pretenden vivir su fe articulada a un proyecto político emancipador, es esta la pastoral necesaria, la pastoral popular, libre de la sujeción a jerarquías y estructuras eclesiásticas visiblemente aliadas con las élites empresariales, terratenientes o financieras.

Ordonez47@hotmail.com

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